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Solo

Archivado en Relatos • Fecha: 21-07-2005 11:31:10

Tenía mucha hambre, hacía cuatro días que estaba allí y sólo había comido las sobras que los demás dejaban. No se atrevía a acercarse, ya le habían dado un par de tarascadas al intentar coger un pellizco, así que se quedaba tumbado hasta que los otros saciaban su hambre y volvían a sus sitios a dormir.

Echaba de menos la casa donde había estado viviendo hasta que lo llevaron allí. Era una casa pequeña, soleada y fresca. Tenía asignado un espacio donde dormir y jugar, comía dos veces al día y de vez en cuando caía alguna caricia.
No entendía que es lo que había hecho para que le castigaran de esta forma, él era bueno, un poco alocado pero si había causado algún estropicio no había sido con mala intención, era muy joven aún y no sabía como debía comportarse.
Estaba muy triste y también asustado, procuraba mantenerse alejado de todos y cuando alguno se acercaba a él notaba como todo su pelo se erizaba por el miedo. Sólo confiaba un poco en una de las mujeres que les traía la comida.
Tenía cara de buena persona y siempre tenía un gesto cariñoso para todos. Se había fijado en él porque se le notaban todas las costillas y por su mirada triste. Cuando terminaba de poner la comida, se acercaba a él, y le consolaba…” pobrecito, no tengas miedo, ya verás como pronto te acostumbras”. Él le agradecía su consuelo como mejor sabía, pero siempre se iba y le dejaba allí.
Esta mañana prometía ser como las anteriores, la misma desolación, la misma tristeza y el mismo hambre. Estaba tumbado esperando que los demás terminaran de comer, cuando oyó un revuelo que provenía de la entrada. Se puso en pie y permaneció atento.
Vio acercarse a una pareja, caminaban despacio fijándose en todos, parándose de vez en cuando y cuchicheando entre ellos.
Cuando se acercaron a ellos, todos corrieron a darles la bienvenida con grandes aspavientos, la mujer habló con alguno de ellos y recorrió con la mirada el recinto, hasta que le vio.
Le llamó y él se acercó despacio con la cabeza gacha. La mujer le acarició y miró a su pareja…..”¿qué te parece? Le dijo, “yo creo que es muy tranquilo y me gusta…¿nos lo llevamos?
El hombre asintió y el guardián que les acompañaba abrió la jaula, entró y le puso un collar. No podía creerlo, iban a sacarlo de allí. Con precaución aún, se acercó a la pareja moviendo su cola de puros nervios, y cuando se agacharon para mirarle, supo que sus penas habían acabado para siempre.


Si un animal va a entrar en tu vida, no lo compres, hay muchos esperando que les adopten......

Escrito por morgaana
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Comentarios

  1. Se me han saltado las lagrimillas pero de la emoción!!! Ójala todos tengan una segunda oportunidad :-)

    Azrrael — 23-07-2005 20:55:40


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