Hay olor a tabaco en la habitación
y olor de linimento en la mujer,
que espera fumando un cigarrillo.
Siente su estómago agarrotado
de tensión, impaciencia y amor.
Espera la llegada de su hombre
como sólo pueden esperar las amantes.
Con deseo, con dolor, con frustración.
Porque sabe que después de amarse
no habrá nada más.
Sólo una ducha y un hasta pronto.
Y se siente impotente de no poder
retenerle a su lado,
de no poder contarle sus sueños
a la mañana siguiente.
Y se vestirá y regresará a su casa
pensando en él, como cada día.
Lety — 16-07-2005 18:56:20
Michelle Dantas — 18-07-2005 17:58:33