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LA HERENCIA

Archivado en Relatos • Fecha: 13-07-2005 19:02:23

Hacía mucho tiempo que no ocurría. La última vez fue con Lola, supo que ya no le amaba, que tenía un amante. Le hubiera dolido si ella se lo hubiera dicho, pero así, averiguándolo él sólo, había sido más duro.
Lo sentía en su cabeza, primero era como un murmullo, un murmullo estridente que le llegaba al cerebro, después iba haciéndose más claro, como cuando dos conversaciones telefónicas se cruzan. Y por fin lo oía

todo, todo estaba en su mente. Las conversaciones de la gente que estaba cerca, las más lejanas e incluso los pensamientos.
Cuando era pequeño le divería. Saber que iiba a preguntar el profestos de Historia, o averiguar que María Ruiz estaba enamorada de él. Pero no era tan gracioso cuando se enteraba de las discusiones de sus padres que estaban en la habitación hablando en voz baja, escupiéndose las palabras despacio, bajito para que el pequeño Jaime no se enterase.
Pero aún era peor cuando el odio de sus padres llegaba hasta él por medio de sus pensamientos. Cuando no se hablaban, cuando su padre veía la televisión y su madre cosía. Sus pensamientos se entrecruzaban en su mente, y le dolía muchísimo, y terminaba llorando de miedo y de rabia.
Ahora también tenía miedo, no quería enterarse de nada más. No quería saber si su jefe tenía una aventura con su secretaria, si a Hernán le dolían las muelas. No quería oir nada más que sus propios pensamientos.
Tenía que contárselo a alguien, alguien tenía que ayudarle. ¿pero quién?No quería ir a un siquiatra, él no estaba loco. Tampoco en la Iglesia encontraría una solución.
Incluso podrían aprovecharse de él, intentar convertir su odioso problema en un milagro sensacionalista.¡no¡ Sólo había una persona que podía ayudrale, su madre....
Ella siempre le había protegido, de todo el mundo, hasta de su padre.
Su padre le odiaba, pero era lo único que no habí podido averiguar. No había pensamientos acerca de él, su padre no pensaba nunca en él.
Y su madre lo sabía y le consolaba.
Ahora también le consolaría.
Subió lal metro y otra vez ocurrió. Oía al hombre del sombrero, pensaba en su mujer, estaba enferma, iba a morir y él lo sabia. La jovencita de enfrente pensaba en un tal Manuel. Había quedado con él y estba muy nerviosa. y además oía todas las conversaciones de todos los vagones, desde el primero al último. ¡¡Iba a volverse loco, loco, loco.....¡¡
Llegó por fin a su estación y corrió hacia la salida, y después hasta su casa, aún con todas las conversaciones dentro de él.
Su madre le vió llegar y salió a su encuentro.
¡Jaime¡ ¡Dios mío¿ ¿qué te pasa? Esttás pálido, hijo...
¡Mamá tienes que ayudarme, por favor, ayudame¡
Le contó todo lo que le ocurría. Mientras lo hacía la cara de su madre pasó de la sorpresa a la tristeza. Cuando terminó, ella le abrazó y empezó a hablarle suavemente.
Mi niño, mi niño. Debía habertelo dicho antes.
¿Qué me tenías que decir?
No se como empezar, verás....
Papá y yo llevabamos cinco años casados. Los dos habíamos cambiado, él no era ya el muchacho alegre y optimista que yo había conocido. Llevaba cerca de un año sin trabajo y estaba amargado.
Yo tampoco era la jovencita enamorada que aceptaba todo con tranquilidad y amor. Además estaba lo de los hijos. No habíamos conseguido tener ninguno y eso nos distanciaba.
Conocí a Luis, era un hombre atractivo, alegre y bueno. Me enamoré de él y él de mi. Nos hicimos amantes y durante unos meses fuimos felices.
Un día esttábamos en su casa y de pronto, me miró y me dijo:
Alicia, tienes que volver a tu casa. Tu marido está a punto de volver, ha conseguido un trabajo.
¿Qué estás diciendo? ¿Es una broma?
¡No, no¡ ¡Vete a casa, corre¡
Asustada le hice caso y al legar encontré a papá. Estaba eufórico y me confirmó lo que Luis me había dicho.
Al día siguiente fui a casa de Luis. Él estaba esperándome, asomado a la ventana.
Cuando entré me miró con dulzura y cogiéndome de las manos me acercó a él.
Esttás asustada ¿verdad? TE voy a contar todo. Tu sabes que no soy de aquí ¿no?
Si, claro, sé que eres extranjero....
¿que entiendes por extranjero?
¡Luis, por favor¡ entiendo por extranjero lo que todo el mundo, que no eres de este pais.
No, no soy de este pais, ni de este mundo, cariño.
¡Te esttás burlando de mi¡¡cuéntame la verdad¡
Es la verdad, soy de otro mundo, de otra galaxia. Vuestros cientificos ni siquiera saben que existe. Nos enviaron aquí, a mi y a otros, para conoceros y explioraros. Podemos, no leer, sino oir vuestras mentes.
¡Pero,...eres igual a nosotros¡
Si, nuestro aspecto físico es el mismo, pero nuestro cerebro es mucho más potente y desarrollado que el vuestro. Iba a decírtelo porque tengo que regresar y porque te quiero.
Estuvimos en silencio mucho tiempo y después me fui sin decirle adios.
Unos meses después, me di cuenta de que estaba embarazada y se lo dije a tu padre. Se volvió loco, me insultó y me golpeó. Cuando se calmó me dijo que se había hecho pruebas y que era esteril.
Por eso te odiaba y me odiaba a mi tambien.¡pobre hijo mio¡
Jaime miró a su madre y empezó a reir como un loco.
Así que esta es la herencia de mi verdadero padre, ¡una maldita herencia¡
¡jajaja¡ ¡ Gracias papá, gracias......¡

La autora pide disculpas a todo aquel que haya tenido la desafortunada idea de leer este relato...:P

Escrito por morgaana
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Comentarios

  1. Muy interesante Morgaana, a mi me gusta mucho tu manera de escribir.

    Una vez mas...Felicidades!!!

    Saluditos!

    Lety — 14-07-2005 04:20:44


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