Estçan guardados en la funda de mis gafas,
esperando impacientes que lo haga
cumplir su cometido.
Desde que los compré sabián su destino,
pero los hados no han querido que sean sacrificados.
Yo los miro de vez en cuando con cariño,
pensando en los lindos que se verían
cuando cubran casi por completo
la predestinada carne desnuda.
Parecen frios, desagradables
pero solo es su imagen.
En el fondo cuando están en su ambiente,
se vuelven cálidos y dulces,
pendientes de su misión salvadora.
Estoy empezando a cogerles cariño,
pero no voy a sufrir cuando lleguen a su ocaso
Lety — 01-07-2005 17:17:12