Me atacan de nuevo, siempre por la espalda.
Cuando menos lo espero, me rodean
y me lanzan sus flechas envenadas.
Sonríen mientras me masacran.
Saben como duelen sus zarpazos,
con que profundidad se clavan sus armas.
Intento protegerme con un escudo,
pero no sirve de nada.
Llegan por todos lados y me tienen acosada.
Me muerden el corazón,
se sacian con mis entrañas.
Estoy vencida y lo saben,
han acabado conmigo y se alejan,
repletas las panzas.
Cuando me recupere volverán,
para atacarme de nuevo,
con más saña