¡ya está ahí, el puñetero perro¡ -pensó Gabriel-¡volviendo a mear en la papelera, y la guarra de su ama, tan tranquila.¡
Gabriel odiaba a los perros, bueno también odiaba a las mujeres, a los niños, a los hombres y al mundo en general, incluso odiaba hasta a su madre...
Su médico le dijo que eso que él tenía se llamaba..... no se acordaba¡¡que más daba¡¡¡ se llamara como se llamara no se le iba a quitar, y además no le importaba tenerlo, disfrutaba odiando a la gente.
Gabriel tenía un problema añadido, él gustaba a la gente, por lo menos hasta que le conocían. Físicamente era muy atractivo, las mujeres se volvían para mirarlo, siempre le pasaba, desde chiquitito. En el colegio todas las niñas estaban locas por él, y sus vecinas siempre que le veían con sus padres, se acercaban para decirle cosas y pellizcarle las mejillas.
A él se le ponía la cara roja de rabia y comenzaba a chillar como si estuviera poseído. Sus padres se disculpaban atropelladamente y salían zumbando para su casa.
No querían saber que le pasaba, porque su hijo era así, le quitaban importancia diciendo que era un niño un poco arisco.
A los catorce años el problema de las niñas del colegio desapareció, o más bien, Gabriel desapareció del colegio. Tuvo una crisis y sus padres no tuvieron más remedio que internarle en una clínica psiquiátrica. Salió de allí dos años después, odiando aún más si cabe a todo el mundo.
Servicios sociales le consiguió un trabajo en una biblioteca, colocando los libros que la gente devolvía y limpiando cuando se cerraba. Allí estaba tranquilo, no solía ver a nadie, cumplía con su trabajo y se iba al parque todos los días.
La mujer del perro se acercaba al banco donde estaba sentado, cuando pasó por delante de él, le saludó- buenas tardes..
Gabriel también le saludó-¡guarra¡
La mujer se volvió a mirarle asombrada-¿cómo ha dicho Vd?
-le he dicho ¡¡guarra¡¡-sonrió Gabriel.
-¿cómo se atreve? Contestó la mujer muy enfadada.
Gabriel se levantó y escupiendo las palabras repitió-¡¡guarra, guarra¡¡
La mujer retrocedió un paso y el perro gruñó-¡voy a llamar a la policía¡-dijo la mujer sacando el móvil del bolsillo de los vaqueros.
¡a quien vas a llamar pedazo de guarra¡ Gabriel se acercó a ella haciendo un gesto para quitarle el móvil.
La mujer gritó, y el perro se abalanzó sobre Gabriel. Quince minutos después una ambulancia llevaba a Gabriel al hospital.
Quince meses más tarde.....
Gabriel está feliz, hace tres días que salió del hospital, y nadie se acerca a él. Incluso sus padres le han dicho que debería alquilar un piso para tener más intimidad.
Ahora va al parque y nadie le saluda, es más nadie le mira, y si lo hacen es de reojo. Le gustaría encontrarse a la guarra del perro para darle las gracias por dejarle que le destrozara la cara.
[...] GABRIEL Bueno, pues ésto me ha servido para bajarme de la nube en la que me estaba subiendo yo solita, y a no precipitarme cuando escribo. ¡No hay mal que por bien no venga¡ que diría mi "agüela" Escrito por morgaana (0) C [...]
Lety — 16-06-2005 05:30:47
morgaana — 16-06-2005 09:03:41
Lety — 16-06-2005 17:34:28