Una caricia espontanea surgió de tu mano
y se posó en mi rostro,
¡Con que suavidad rozastes mi mejilla¡
¡Con que dulzura me mirastes¡
Tu pierna junto a la mía se resistía
a abandonar su presa.
¡Que cerca estuvimos y no pudimos unir nuestros cuerpos¡
¡Con cuanto deseo te espero¡