El silencio se adueñó de ellos. Les rodeó sin hacer ruido y ellos se dejaron hacer. Día tras día el silencio instalado en su comedor, en su baño, en su cama se hizo fuerte en sus vidas y pasó a ser uno más de la casa.
Cuando hartos ya de tanto silencio quisieron sacudírselo de encima, no consiguieron articular palabra.
Se miraron impotentes y el silencio los rodeó de nuevo
javi brasil — 04-07-2005 13:48:44
morgaana — 04-07-2005 14:13:33